martes, 1 de junio de 2021

24 DE MARZO : MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA

 

Buscar en la lámina 10 objetos que convoquen a hacer Memoria sobre la Dictadura.

Escribir un poco sobre ellos en la CARPETA DE Prácticas del lenguaje.


EN CARPETA DE CIENCIAS SOCIALES:

24 DE MARZO, DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

Repasemos ese periodo histórico que nos obliga a hacer Memoria, veamos momentos fundamentales de la Dictadura de 1976-1983, y entenderemos el Nunca Más 

COPIAR en carpeta y contestar tras mirar el video: https://youtu.be/SOk3MVQo59M

 

1. ¿Quiénes presidieron el golpe?¿A quién derrocaron?

2. ¿Cómo estaba el país bajo gobierno de Isabel?

3. ¿Qué medidas impusieron los militares para el "control del país"?

4. ¿A quiénes desaparecieron? ¿Con qué métodos?

5. ¿Qué consecuencias hubo en el plano económico? ¿Y en el plano cultural (libros, arte, deporte)?

6. ¿Quién dijo "Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla"? ¿A qué se refería?

7. ¿Cuál fue el presidente electo que acabó con el gobierno militar?

 

Observar y analizar el vídeo de una publicidad de la época:

La silla.  https://www.youtube.com/watch?v=Ys9GlRowehI&feature=youtu.be

¿Qué parece criticar? ¿Y qué parece fomentar?

¿Con qué aspecto de la política económica del gobierno militar pueden relacionar esta publicidad?

 


domingo, 30 de mayo de 2021

La Tierra en un plano

Planisferio con indicaciones a seguir, instructivo paso a paso:
1- Nombramos todos los continentes
2- Nombramos todos los océanos
3- Trazar una línea roja en el cero horizontal, colocar su nombre: Ecuador (Paralelo 0°)
4- Trazar una línea roja en el cero vertical, colocar el nombre: Meridiano de Grenwich


 

Detrás del mapa van a escribir:
El planisferio representa gráficamente a toda la Tierra. Aparecen los 6 continentes:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
y los cinco océanos que los rodean: 1) ,2) , 3) , 4) , 5) .

Un continente es una gran masa de tierra rodeada por océanos; y los océanos son grandes masas de agua salada con mayor profundidad que los mares.
El mapa terrestre se encuentra atravesado por líneas imaginarias que establecen distancias: PARALELOS, que recorren horizontalmente el plano, y MERIDIANOS, verticalmente.
¿Qué son los hemisferios?
El Paralelo 0° o Ecuador divide al mundo en dos partes: hemisferio norte (arriba) y hemisferio sur (abajo). En cambio el meridiano de Greenwich, que también divide 2 partes, lo hace así: hemisferio oeste (a la izquierda) / hemisferio este (a la derecha).


Teoría de Placas Tectónicas


La historia de la Tierra 
Hace millones de años el mundo no aparecía tal cual lo vemos ahora. Primero fue un único continente: Pangea. 
Más tarde, por el movimiento constante de las placas tectónicas, se partió ese continente en dos: Laurasia al norte y Gondwana al sur.
Millones de años después, por el movimiento incesante, se separan nuevamente formando cuatro continentes que tras largo tiempo conformaron el mapa actual (por otras separaciones y uniones de las placas tectónicas).


Observá las placas de América y respondé:


1- ¿Qué país se ve chocando con la Placa de Nazca?
2- ¿Qué sostiene la placa sudamericana?
3- ¿Cómo se llama la placa de América Central? ¿Qué incluye?
4- ¿Qué océano reposa sobre la placa norteamericana?

Prueba de geografía: 5 preguntas!






miércoles, 31 de marzo de 2021

"EL MAR Y LA SERPIENTE" de Paula Bombara

 Leer la novela “EL MAR Y LA SERPIENTE”, de Paula Bombara.

 https://educacionadultos.com.ar/wp-content/archivos/2017/03/El-Mar-y-La-Serpiente-Bombara-Paula.pdf 

 

Capítulo 1: La niña

Repasemos lo ya leído, atendamos a ciertos detalles que dan pistas sobre la historia.

1-      ¿Qué pasó con su papá, según su mamá? ¿Qué pasó según su prima?

2-      ¿Por qué jugaban a las escondidas en el viaje en auto? ¿De quién te parece que se escondían?

3-      ¿Por qué debieron mudarse? ¿Por qué se cortaron el pelo?

4-      ¿Quiénes serían todos esos tíos que las ayudaban?

5-      ¿Por qué iban a la plaza de noche?

6-      ¿Por qué no le gustó a la mamá el papá de su amiguita cumpleañera?

7-      ¿Dónde vivían y a dónde se mudaron finalmente aunque la niña no quería?

8-      ¿Qué pensaba la niña que pasaría con su padre al abandonar ese lugar?

 

Capítulo 2: La historia

Antes de empezar a leer:

1-      ¿En qué país sucede la historia? ¿y suponés en qué época?

2-      ¿Qué pistas recordás o podés relacionar con la dictadura?

Durante la lectura, no perdamos de vista:

1-      ¿Cuántos años pasaron, aproximadamente? (Se nota en la narración de protagonista, ¿cuántos años parecía tener en el primer capítulo y cuántos tiene ahora?)

2-      Su papá, ¿Qué actividad realizaba? ¿Por qué fue secuestrado? ¿Quiénes lo secuestraron? (Investigá y escribí en tu carpeta sobre ellos)

3-      Su mamá, ¿A qué se dedicaba? ¿Por qué la secuestraron y qué recuerda del secuestro?

 

Capítulo 3: La decisión

Llegamos al final, cómo terminará esta historia familiar enmarcada en la historia nacional…

1-      ¿Qué edad tiene la protagonista? ¿Cómo te das cuenta?

2-      ¿Qué tarea le mandaron en la escuela? ¿Qué consecuencias le acarrea en el hogar?

3-      ¿Cuáles son sus dudas sobre escribir su historia? ¿Cómo cuenta los sucesos?

 

A libro cerrado, en la carpeta de Prácticas del Lenguaje:

a)       Explicá el nombre de la novela, ¿por qué Mar? ¿Por qué serpiente?

b)      Describí la foto de la tapa del libro, ¿qué ves y qué representa del texto?

c)       Imaginá otra tapa, con tus dibujos o recortes de revista ¡creála!

Elegí dos personajes, contá todo lo que sepas de ellos, e inventáles un día juntos en la playa.

Finalmente, como prueba de lectura, pueden jugar desde este link:

https://kahoot.it/challenge/06541504?challenge-id=7f646b8c-3182-4c0a-898a-31fccab573fa_1648393235020

Con el PIN 06541504

 

 

martes, 30 de marzo de 2021

DICTADURA Y DEMOCRACIA

"El golpe", de Graciela Montes.

El Golpe
por Graciela Montes *

Algunas personas piensan que de las cosas malas y tristes es mejor olvidarse. Otras personas creemos que recordar es bueno; que hay cosas malas y tristes que no van a volver a suceder precisamente por eso, porque nos acordamos de ellas, porque no las echamos fuera de nuestra memoria.

Es el caso de la historia que vamos a contar aquí... El 24 de marzo de 1976 hubo un golpe de estado.
Un golpe de estado es eso: una trompada a la democracia. Un grupo de personas, que tienen el poder de las armas, ocupan por la fuerza el gobierno de un país. Toman presos a todos: al Presidente, a los diputados, a los senadores, a los gobernadores, a los representantes que el pueblo había elegido con su voto, y ocupan su lugar. Se convierten en dictadores. A los amigos los nombran intendentes, jueces, ministros, secretarios... así todo queda en familia. Se sienten poderosos y gobiernan sin rendirle cuentas a nadie.
Aunque, por supuesto, como no les gusta que los vean como a ogros, siempre explican por qué dieron el golpe. Por lo general dicen que es para “poner orden” en un “país desordenado”. Dicen que hace falta “mano dura” para “poner las cosas en su lugar”. (...) Pero como en realidad no saben, y tampoco tienen costumbre de reflexionar ni pensar demasiado, terminan haciendo estropicios y siempre pero siempre dejan al país mucho peor de cómo estaba.
En la Argentina hubo varios golpes de estado antes del que vamos a contar aquí
¡Cinco golpes en 36 años!
Pero ninguno de esos golpes puede compararse con el que recordamos hoy, aunque la “mala costumbre” de los golpes ayudó mucho a que los golpistas se instalasen con tanta facilidad en el gobierno. Lo de 1976 y lo que sucedió después fue lo peor que nos haya pasado jamás en toda nuestra historia.
El 24 de marzo los argentinos que encendimos la radio nos enteramos de que las emisoras habían suspendido su programación habitual para “entrar en cadena”: eso quería decir que, en lugar de tangos, rock o boleros, íbamos a escuchar marchas militares, partes de guerra y discursos.
Pero no nos imaginamos que iba a ser tan diferente de otros golpes que ya habíamos vivido.
Sin embargo, esta vez iba a ser diferente.
Esta vez las Fuerzas Armadas en su conjunto se habían puesto de acuerdo para cortar de un hachazo el sistema constitucional (...) detrás de un único objetivo -o al menos era eso lo que decían en los discursos- derrotar a la subversión, aniquilar la guerrilla.
Que los golpistas hablaran de “aniquilar” no sorprendía mucho a nadie, porque era una época en la que la gente estaba acostumbrada a la intolerancia.
En esos años los jóvenes se cuestionaban el modo en que estaba organizado el mundo y hacían grandes huelgas y manifestaciones gigantescas de protesta, que muchas veces terminaban en duros enfrentamientos con la policía. En nuestro país se produjo uno muy famoso en 1969: El Cordobazo.
Los jóvenes habían tomado conciencia de vivir en un mundo injusto y lo cuestionaban todo: la distribución de la riqueza, el que hubiera ricos muy ricos y pobres muy pobres, el hecho de que algunos países dominaran a otros y los manejarán a su antojo, y , en general, el autoritarismo de los que manejaban el poder, los que se llamaba “el sistema”, el modo en que estaban ordenadas, por la fuerzas, todas las cosas. Había grupos, grandes grupos, que opinaban que había llegado el momento de cambiar. (...)
Los golpistas llamaron “guerrillero” y “subversivo” a todo el que no les pareciese dispuesto a plegarse a ese plan oficial y terrible que se llamó Proceso de Reorganización Nacional. Todos los que por alguna razón les parecían diferentes, parados en otra vereda, disidentes, o críticos sencillamente pasaban a ser “guerrilleros” y “subversivos”, es decir enemigos que debían ser aniquilados.
Para aniquilar a los enemigos y “poner en caja” a toda la sociedad los golpistas tenían un estilo, el del cuartel, y un método, el del terror.
El maldito plan consistió en secuestrar, torturar y asesinar en forma clandestina a más de 30.000 argentinos y extranjeros entre los que había médicos, estudiantes, gremialistas, monjas, sacerdotes, obispos, escritores, políticos, jueces, agricultores, obreros, maestros, conscriptos, científicos, artistas, periodistas, bebés, niños y guerrilleros.
Todo se hacía en forma secreta, por lo general durante la noche y de manera muy violenta.
Los secuestrados eran trasladados luego a centros de tortura, que también eran secretos. Funcionaban en el sector más apartado de un cuartel, en una fábrica abandonada, en el sótano de una comisaría, en los fondos de un hospital, en un viejo casco de estancia, en un chalet apartado... Hasta allí los llevaban y ahí quedaban hundidos. A partir de ese momento esos secuestrados pasaban a ser “desaparecidos”. Nadie daba cuenta de ellos, nadie sabía donde estaban. La familia o los amigos comenzaban a buscarlos desesperadamente.
Hoy todos sabemos lo que sucedía en esos lugares y hasta se ha logrado identificar muy bien dónde estaban ubicados y cómo estaban organizados. La CONADEP, una comisión de notables que se reunió en cuanto el país regresó a la democracia, se ocupó de recoger los testimonios en torno a los desaparecidos y de reunirlos en un libro que todos tendríamos que leer alguna vez, el Nunca más.
Los propios secuestradores hablaban en clave de esos lugares de horror y les ponían terribles nombres de fantasía: El Vesubio, El Olimpo, La Cacha, La Perla, El Atlético, La Escuelita, el Sheraton...
Muchos secuestrados luego liberados o que lograron escapar pudieron contar los horrores que allí se vivían.
La mayor parte de los que soportaron esos tormentos murieron o fueron asesinados. Pero no “aparecieron” jamás. (...) Algunas mujeres que habían sido secuestradas cuando estaban embarazadas tenían sus hijos en esos centros de detención. A veces parían en un pasillo, o en la mesa de torturas, entre las risas y burlas de sus secuestradores, y luego se las obligaba a limpiar el lugar de rodillas.
Por lo general no volvían a ver a sus hijos: los torturadores se los robaban, se quedaban con ellos.
Esas cosas sucedían todos los días mientras la población seguía adelante con su vida. Iba a trabajar, a la cancha, al mercado, los chicos iban al colegio, se hacían películas cómicas y mucha gente iba a verlas, se hablaba de los ovnis, se seguían día a día los teleteatros.
Muchos argentinos preferían mirar para otro lado: “¡Por algo será!” sentenciaban cuando se enteraban del caso de algún desaparecido o veían cómo alguien era introducido con violencia en un auto. Se decían que “eran cosas de subversivos”, es decir, repetían la lección que les habían enseñado los golpistas asesinos, estaban convencidos de que debían desentenderse, de que todo eso no tenía nada que ver con ellos.
Pero el terrorismo de Estado no fue la única “máquina del terror” que aplicaron los golpistas. La otra fue la demolición de la economía. De eso se ocupó el ministro de Videla, José Alfredo Martínez de Hoz.
Cuando un país tiene sus fábricas abiertas, cuando produce y está activo, es natural que haya conflictos. Los empresarios y los obreros discuten por los sueldos, hay huelgas, quejas, intereses contrapuestos. Pero el golpe del 24 de marzo estaba decidido a paralizarlo todo, a dejar a todo el mundo bien quietito y en posición de firmes. Pretendía decretar el fin de los conflictos, con lo que decretaba, además, el fin de la economía.
Al principio a algunos les pareció una especie de fiesta porque Martínez de Hoz se las ingenió para que empezara a fluir el dinero. Para eso “internacionalizó”: pidió dinero prestado al exterior y levantó las barreras de la Aduana. De golpe y porrazo el país se llenó de productos importados: desde un reloj a una licuadora, de un paraguas a un auto, todo venía de afuera, y muchos argentinos se entusiasmaban con la novedad, que les pareció divertida.
En esos primeros años de la dictadura no se podía decir que no hubiese dinero. El dinero circulaba copiosamente y a gran velocidad, pero terminó acumulado en unos pocos bolsillos. Y nunca sirvió para poner en marcha la economía, para crear riqueza, sino, justamente, para aniquilarla.
Poco después se vio que toda esa aparente abundancia no era sino cartón pintado. La plata dulce se esfumó. Vinieron los tiempos duros. Muchos empresarios cerraron sus fábricas porque no podían competir con los artículos importados. Y los argentinos tomamos conciencia, de pronto, de que debíamos tanto pero tanto dinero a los bancos extranjeros que casi ni podíamos decirnos dueños de lo que era nuestro.
Fueron épocas muy tristes. La mayor parte de la gente se encerraba en su casa y trataba de desentenderse de todo. No se reunían con otros, no participaban, no daban opiniones. Entre aterrados y desilusionados, hacían de cuenta que el país no era cuestión de ellos. Estaba prohibido hacer política, además la censura mandaba. No había protestas, ni arengas, ni huelgas. Todo parecía muerto, quieto. Pero muy pronto algo empezó a moverse.
Los primeros en reaccionar fueron los que se animaron a hablar en voz alta del terror secreto, y a exigir que los desaparecidos volvieran a aparecer, y vivos, como se los habían llevado de las casas. En primer lugar, las madres de los secuestrados. Durante todos esos años habían peregrinado de un lado a otro en busca de sus hijos y ahora cambiaban de estrategia, hacían público su reclamo, se mostraban, pedían cuentas, “manifestaban”, algo que parecía olvidado en la Argentina. Jueves a jueves, cubierta la cabeza con un pañuelo blanco, daban vueltas a la pirámide que hay en Plaza de Mayo, para exigir la atención de los asesinos. Simplemente estaban allí, no faltaban nunca, y su presencia era una terrible forma de denuncia.
Fueron muy valientes -reclamar era peligrosísimo en esos tiempos-, pero su valentía fue recompensada ampliamente: no sólo la Argentina sino en el mundo entero los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo terminaron siendo un símbolo, la señal de que, las que estaban debajo de ellos, iban a defender fervorosamente los derechos humanos, esos derechos que todos tenemos por el solo hecho de ser personas y que nadie, ningún golpista, ningún torturador, ningún asesino, tiene derecho a quitarnos. (...)
Seguiremos teniendo problemas, seguramente. Los tenemos. La deuda externa. La pobreza. Los poderosos que no quieren perder poder aunque para eso haya que aplastar a otros. Los violentos que hablan de aniquilar a cualquiera que opine diferente. Los que se miran el ombligo. Los obsecuentes. Los corruptos que sólo piensan en llenarse los bolsillos, los intereses contrapuestos. Todo sigue ahí, pero estamos vivos, y podemos discutir lo que nos pasa cara a cara y en voz alta.

* Extracto del texto publicado por Página/12 en 1996



Tras la lectura reflexionamos sobre algunos conceptos y actores:

Golpistas - Desaparecidos - Subversivos
Madres de Plaza de Mayo - CONADEP

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¿Cómo distinguimos?
DEMOCRACIA                                                               DICTADURA
Gobierno elegido por el pueblo, mediante elecciones.     Gobierno impuesto por la fuerza.
En el Congreso: diputados y senadores debaten leyes.    Se cierra el Congreso. Leyes=decretos.
Plena vigencia de la Constitución Nacional.                    No se respeta la Constitución Nacional.
Libertad de Expresión y Reunión.                                    Censura y Prohibición de reunión.
Pluralidad política.                                                        Persecución, violencia y represión a disidentes.